Octubre, 2026.
En la vereda Miraflores, la Alianza BioCuenca y Postobón realizaron un recorrido de seguimiento técnico a los acuerdos voluntarios de conservación vigentes desde 2025, evaluando el impacto de las acciones en campo y el fortalecimiento de la producción rural.


La sostenibilidad de las cuencas hidrográficas depende de la articulación directa con las comunidades que habitan las zonas de recarga hídrica. En la vereda Miraflores del municipio de Piedecuesta, Santander, la Alianza BioCuenca y Postobón llevaron a cabo una jornada de campo en el marco de la estrategia Cuencas Unidas, orientada a verificar el cumplimiento y la evolución de los acuerdos voluntarios suscritos con productores locales.
El proceso, iniciado en 2025 y con continuidad operativa durante 2026, refleja cómo el trabajo articulado entre el sector productivo y las familias rurales permite consolidar corredores biológicos y salvaguardar nacimientos de agua estratégicos para el departamento.

Metas tangibles en territorio
Durante la visita a los predios, los equipos técnicos constataron los resultados acumulados a través de las diferentes líneas de intervención del proyecto:
- 16 familias vinculadas formalmente a través de acuerdos voluntarios de conservación.
- 12,5 hectáreas de bosque nativo incorporadas bajo esquemas de protección y manejo activo.
- Jornadas de capacitación comunitaria centradas en el uso eficiente del recurso hídrico, buenas prácticas agropecuarias, prevención de incendios de cobertura vegetal y medidas de adaptación frente al fenómeno de El Niño.
- Suministro de incentivos productivos e insumos técnicos, orientados a tecnificar las parcelas campesinas, optimizar el uso del suelo y elevar la resiliencia de los cultivos ante temporadas secas prolongadas.
Diálogo comunitario y gobernanza del agua
Más allá del seguimiento a las áreas de bosque protegido, la jornada propició un espacio de intercambio directo con las productoras y productores de la vereda Miraflores. El encuentro permitió escuchar las experiencias de las familias en el manejo de sus predios, identificar los retos asociados a la variabilidad climática y ratificar la efectividad de las mesas de gobernanza local para sumar nuevos actores al cuidado de la cuenca.
Para la Alianza BioCuenca y Postobón, la presencia continua en campo confirma que la seguridad hídrica se construye desde las raíces del territorio: asegurando la permanencia de los bosques altoandinos y brindando herramientas técnicas que dignifiquen la labor campesina.





