Alianza BioCuenca cerró el ciclo formativo en Igualdad de Género e Inclusión Social (GESI) junto a 16 mujeres cafeteras vinculadas a miPáramo, en Tona, Santander.
Tona, Santander | Septiembre de 2026.

Durante los últimos meses, 16 mujeres cafeteras de nueve veredas de Tona, Santander, participaron en un proceso de fortalecimiento de capacidades en Igualdad de Género e Inclusión Social (GESI), orientado a reconocer su papel en la gestión sostenible del territorio, fortalecer su liderazgo y autonomía, y generar herramientas para responder a los desafíos del cambio climático.
El proceso hace parte de miPáramo y dio continuidad al diagnóstico participativo realizado en julio de 2026, que permitió conocer las experiencias, fortalezas, necesidades y barreras de las mujeres en aspectos como liderazgo, participación, autonomía económica, labores productivas y de cuidado y cambio climático.
A partir de estos aprendizajes se desarrolló un ciclo formativo de tres sesiones, facilitado por la psicóloga Sandra Liliana Luna Delgado, en el que se abordaron el fortalecimiento individual, el cambio climático y la incidencia y fuerza del trabajo colectivo.
Reconocer las capacidades para fortalecer el liderazgo
Uno de los principales aprendizajes del proceso fue reconocer las capacidades que las mujeres ya tienen y que muchas veces permanecen invisibilizadas en la vida familiar, productiva y comunitaria.
Ismary Osma Rojas, una de las participantes, destacó este aprendizaje:
“Nos han enseñado a empoderarnos y que tenemos y somos capaces”.
Para Rubiela Vera Villamizar, participar en estos espacios también significó descubrir nuevas posibilidades:
“Nos ha servido mucho para saber que las mujeres también tenemos otros roles en los cuales podemos participar”.
Además del aprendizaje individual, las participantes resaltaron el valor de encontrarse con otras mujeres, compartir experiencias y llevar estos conocimientos a sus familias y comunidades.
Mujeres, café, agua y territorio
El proceso también permitió conectar el reconocimiento personal con el cuidado de los recursos naturales y del territorio.
Para Rubiela Rey Osmo, uno de los aprendizajes estuvo relacionado con el cuidado del agua y la importancia de fortalecer el trabajo colectivo:
“Tenemos que, por ejemplo, como asociación, ser como un ejemplo para los demás, para enseñarles cómo cuidar el agua”.
Esta conexión entre las mujeres, la actividad cafetera y el cuidado del territorio constituye uno de los elementos centrales del proceso: fortalecer sus capacidades para trabajar en red por el café, el agua y los ecosistemas que sostienen sus medios de vida.

La fuerza de trabajar juntas
Para Sandra Liliana Luna, uno de los principales resultados fue el compromiso de las participantes con el trabajo colectivo:
“El primero es el compromiso que tienen de trabajar juntas, de seguir construyendo colectivo. Y además el interés y la motivación que tienen por el aprendizaje, por seguir apoyando, fortaleciendo, cuidando el territorio”.
La facilitadora también destaca que el fortalecimiento de las mujeres no ocurre únicamente desde lo individual, sino a través de los vínculos que se construyen entre ellas:
“La fuerza del colectivo, esos vínculos que se tejen, ese estar juntas, genera una energía que empodera a las mujeres”.
Este trabajo colectivo resulta especialmente relevante frente a los desafíos del cambio climático y la protección de ecosistemas estratégicos como el páramo. Para Sandra, las mujeres rurales son actores fundamentales en estos procesos de sostenibilidad.
Una etapa que termina, un proceso que continúa
Con este ciclo formativo concluye una etapa del proceso GESI desarrollado junto a las mujeres cafeteras de Tona. Los aprendizajes construidos alrededor del liderazgo, la autonomía, el cuidado, el cambio climático, la adaptación y mitigación, la participación y el trabajo en red aportan a la incorporación transversal de este enfoque en futuras acciones de Alianza BioCuenca.
El proceso fue desarrollado por Alianza BioCuenca, en el marco de miPáramo y del programa regional El Agua Nos Une, mediante el convenio de cooperación con la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y con el apoyo de Postobón. El componente GESI contó con el apoyo de la Fundación Futuro Latinoamericano (FFLA) y la Alianza Clima y Desarrollo (CDKN).
La experiencia hace parte de los aprendizajes que se comparten en el marco de la Plataforma Andina de Fondos de Agua, contribuyendo a fortalecer la incorporación del enfoque de género e inclusión social en procesos de gestión del agua, adaptación climática y conservación.
Más que cerrar un ciclo, este proceso deja nuevas preguntas, aprendizajes y vínculos para seguir construyendo territorio.
Las voces de las mujeres cafeteras de Tona continúan siendo parte fundamental de ese camino. 🌱💧☕️









