miPáramo conecta a sus aliados con el impacto de la conservación en Tona, Santander

Octubre, 2026.

El Comité de Aliados recorrió predios de la Asociación de Mujeres Cafeteras para verificar los avances en campo, dialogar con las productoras y abrir nuevas rutas de inversión corporativa hacia la protección de los ecosistemas.

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En el municipio de Tona, Santander, la Alianza BioCuenca convocó a su Comité de Aliados de miPáramo para una jornada de seguimiento e inmersión técnica en territorio. El encuentro reunió a delegados de empresas y organizaciones cooperantes en dos fincas vinculadas a la iniciativa: El Ciclón, liderada por Ninfa Lizcano, y La Peña de Horeb, a cargo de Noelia, ambas productoras pertenecientes a la Asociación de Mujeres Cafeteras.

El recorrido permitió evaluar las metas alcanzadas durante los primeros seis meses de intervención en la zona, enfocadas en consolidar acuerdos de conservación de la mano de las familias rurales y afianzar modelos de producción sostenible.

Silvia Rey, directora ejecutiva de la Alianza BioCuenca, presentó el balance de esta etapa inicial: más de 16 familias campesinas integradas formalmente al esquema, 77 hectáreas de bosque altoandino bajo manejo y conservación, e intervenciones directas de restauración ecológica y apoyo a la productividad local.

Asistencia técnica e insumos: respaldo frente a la variabilidad climática

Más allá de los indicadores de área protegida, el diálogo en las parcelas puso en primer plano los testimonios de las productoras sobre los desafíos que enfrentan en su día a día.

En su predio, La Peña de Horeb, Noelia relató cómo la entrega oportuna de herramientas e insumos, sumada a la asesoría técnica en campo, ha sido determinante para evitar el deterioro de sus cafetales durante los periodos críticos de sequía agudizados por el fenómeno de El Niño.

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«El proceso con miPáramo llegó en un momento oportuno. Las capacitaciones, el acompañamiento de los profesionales, las herramientas y los insumos han sido de gran utilidad para sostener los cultivos frente a la sequía. Esto nos ha permitido avanzar con nuestra propuesta de conservación sin descuidar el sustento», señaló Noelia.

La experiencia compartida ratifica la visión del proyecto: la preservación de los bosques altoandinos es sostenible en el tiempo únicamente cuando coexiste con el fortalecimiento técnico y económico de las comunidades que custodian las cuencas.

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Un puente directo entre la inversión empresarial y el agua

La sesión en campo contó con la participación de delegados de Postobón, la Embajada de Suiza en Colombia (COSUDE), Copetran Ltda., Forjar S.A.S., Industria Nacional de Gaseosas S.A.S., Fundación Federico, Productos Vicky S.A.S. y Red Cárnica S.A.S.

La verificación directa de los acuerdos y la interacción con las familias campesinas no solo consolidaron la confianza de los socios actuales, sino que suscitaron el interés de nuevas compañías interesadas en canalizar recursos de responsabilidad ambiental y mitigación de huella hídrica hacia las zonas altas de recarga.

Para la Alianza BioCuenca, la presencia activa del sector productivo en las montañas de Tona reafirma la efectividad de los fondos de agua como mecanismos financieros transparentes y eficientes, capaces de sincronizar las metas de sostenibilidad corporativa con la estabilidad ecológica y social de los territorios andinos.

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